viernes, 26 de septiembre de 2014

A pedido de varios, y para delicia de algunos, acá van algunos comentarios acerca de The Dreams And The Numbers On The Sea.

Sobre el concepto: la gestación de las canciones es anterior al concepto, salvo en The End Of The Journey, que es la última parte de una pieza más grande que hemos grabado el mismo día que el resto de las bases del disco, pieza de la que ya se ha hecho anuncio de su existencia, y que será editada pronto (ver final de este texto). El concepto que une las canciones en lírica y temática son los sueños en el mar. Los sueños en un viaje por el mar, sus temáticas reales e irreales, y su relación con los números mediante como estos se vinculan con los sueños. Respecto a esto, existen referencias sonoras muy concretas en cada canción que denotan un significado oculto considerando la duración temporal de los tracks.


Sobre la realización: las bases fueron todas las baterías, teclas y bajos que se grabaron en vivo, todos juntos. Luego se hicieron las voces, algunos overdubs de bajos y percusiones, y la mezcla. El mastering es lo único que tiene procesos analógicos externos. No se usó cinta abierta, se usó notebook abierta, ya que cerrada no prende.

Sobre las canciones en general: no están inspiradas en artistas, se componen y listo. Luego de grabarlas, se escuchan las influencias.


Sobre the bottom: tocar fondo en algo en la vida es como tocar el fondo del mar, todo negro, todo opresión, todo mal. Pero antes de eso hay tranquilidad, y después también. Todo esto está reflejado en la canción, como también la cosa U2, Smashing Pumpkins y Radiohead. Debussy also.


Sobre sparkles of light: contemplar el mar y ver que es el mismo de hace millones de años te hace pensar en vidas pasadas, y en la vinculación de la vida actual en una persona concreta con la cual compartiste una vida pasada de manera intensa. Uno puede reencarnar en humano o puede reencarnar en un perro, que sería reenCANnar, pero ese es otro tema. Depeche Mode, el azul de Gustavo Cerati en Bocanada y David Bowie aquí.

Sobre my own star: cruzar el océano junto a esa persona, pero antes darse cuenta que la luz está dentro de uno siempre, y que esa luz es la misma que tienen todos, un poco más un poco menos. Yes, The Who, Lennon father, Vangelis, y gracias Fats Waller.

Sobre seven & five featuring chomsky and focault: dos capos del pensamiento moderno sobre tiempos modernos (siete cuartos y cinco cuartos), sería algo así como la de Chaplin pero en colores, y lógicamente, la charla es en buque transatlántico en pleno siglo XX cerca de las Islas Azores. King Crimson, Porcupine Tree, y nada más (ni nada menos).

Sobre yellow mountains: ver la gran masa de agua desde esos picos soñados surrealistas, con tres lunas en un cielo rojo. Se aprecia más el viaje a esas alturas que al éxito mismo de la empresa. Pink Floyd aquí, pero también Deep Purple y la lírica de Neil Peart.

Sobre ocean of love: el amor universal por la humanidad que aparece cuando se navega en el océano, pero en forma de crítica y autocrítica sobre como mejorar eso. Lo que suena viene de Draco, Jeff Beck, Luis Alberto Spinetta, y quizá otra cosa que no se sabe cuál es.

The End Of The Journey: ya se dijo todo sobre esto, salvo que es todo una improvisación instrumental, menos la coda es la combinación más sana entre alma, corazón y mente que nos pudo haber salido hasta ahora, así que...

...esperen a escuchar The Journey... Diciembre 21. Porque después del 21 viene el 22, veintidós minutos SOBRE el océano.

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